17 mar 2010

Primavera

Nunca estuvo en mis planes ni mucho menos lo buscaba. Ya no sé claramente si fue en el momento en el cual me hablaste o en aquellas cómplices miradas o en aquellas deseadas conversaciones o que mi interior ya sabía lo que mi razón apenas vislumbraba, pero lo que negaba, aquello a lo que temía por un pasado de dolor y aprendizaje brutal, sucedió.

Sentí miedo, prefería la soledad, lo sabes. Una vez me sentí desgarrado, una vez oculté mi corazón teniendo tanto amor en mi interior.
Te ví. Me viste. Tan solo unas miradas. Nada nuevo. Nada de otro mundo. Así comienza nuestra historia.
Cada mirada tuya me hacía sentir especial, cada palabra tuya rozaba mi intimidad, cada cercanía tuya llegaba para quedarse en mis sueños y, poco a poco, te fuí conociendo, y cada parte que me permitías ver, me gustaba. Pronto quedé atrapado en tu ángel, y en el secreto de mi soledad recordaba tus miradas, tus palabras, tu cercanía. Me atrapaste! Y mi alma gritó desde su interior con voz clara y poderosa ¡TE QUIERO! Simplemente, ya no podía dejarte ir, no podía. Todo lo que soy te reclamaba.
Ahora que estoy a tu lado amo tus miradas, el color de tu voz, el calor de tu aliento, tus palabras que rozan mi intimidad, tus besos que me estremecen tocando mi interior y no puedo arrancarte de mi mente y no quiero hacerlo, mi sangre exige tus caricias y tu calor y mi corazón se enfada en tu lejanía.
Quiero que sepas que soy humano, aún cuando diga lo contrario, que eres lo mejor que me ha pasado en la vida y que lo único que deseo es hacerte feliz, y usaré todo lo que sé para ello, porque eres lo que amo, eres un tesoro, mí tesoro, eres mi pedacito de cielo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Si no esperas lo inesperado no lo reconocerás cuando llegue.
¿En qué se parece un murciélago a un escritorio?

Vuelve otra vez y tómame,

amada sensación retorna y tómame-

cuando la memoria del cuerpo se despierta,

y un antiguo deseo atraviesa la sangre;

cuando los labios y la piel recuerdan,

cuando las manos sienten que aún te tocan.


Vuelve otra vez y tómame en la noche,

cuando los labios y la piel recuerdan...
Kavafis.