16 may 2012

A estas alturas

¡Por fin lo comprendo! ¡eso explica todo! El por qué de mi hastío cada vez más seguido a la hora de enfrentarme a estas labores. Mientras leía y me sumergía, cuestión cada vez más seguida, en la tesis doctoral de Marx, lograba percibir como poco a poco acontecía mi dicha, y es que disfruto tanto la lectura y problemáticas filosóficas, pero cuando ya noté el letargo de mis parpados, recordé nefastamente aquel hecho repudiable que me atormenta ya desde tres o cuatro semanas "debo hacer trabajos". Trabajos tan simples que me averguenzo de hacerlos, pero que deben realizarse - un pequeño paso para la pedagogía - si el propósito es salir alguna vez de la calidad de estudiante pregrado.
Por fin, se me manifestó tan claramente mi rechazo absoluto hacia ésta. Esta cuestión me asombra de sobremanera, pues en tantas ocaciones me he visto ante la admiración de mis compañeros por la facilidad que tengo para ejercer dicha profesión, a pesar de mi sentimiento de abismo a la hora de enfrentarme a ésta, pero la cuestión es que en estos momentos la veo como un estorbo, una molestia, una pérdida de tiempo.
Deseo con todas mis fuerzas tener tiempo - ¡¡por favor!! Lo clamo con vehemencia - exigo tiempo para leer un artículo, un libro o un mísero paper de filosofía y no de pedagogía!!!

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Si no esperas lo inesperado no lo reconocerás cuando llegue.
¿En qué se parece un murciélago a un escritorio?

Vuelve otra vez y tómame,

amada sensación retorna y tómame-

cuando la memoria del cuerpo se despierta,

y un antiguo deseo atraviesa la sangre;

cuando los labios y la piel recuerdan,

cuando las manos sienten que aún te tocan.


Vuelve otra vez y tómame en la noche,

cuando los labios y la piel recuerdan...
Kavafis.