20 nov 2010

Hoy en día

Ten presente lector, que si has llegado a este rincón olvidado de pensamientos no es por azar, sino que es producto de la confianza, del respeto y del amor que te tengo.

Ni olvides que en estas pequeñas palabras, me abro a ti y te muestro quien soy, en lo efímero y lo profundo te muestro quien soy, en la inseguridad y los cambios te muestro quien soy. Por ello sé que realizarás la mirada atenta y ocupada en lo que mi corazón te muestre.
...Para el amigo.



“¡Oh amigo! Como me hubiese gustado que hubieras visto este proceso, que estuvieras a mi lado. Sin embargo, la vida enseña que estemos lejos mas nunca separados y, por ello estoy contento, pues sé que a pesar del tiempo y la distancia nos llevamos en el corazón y estamos juntos.”             (Sirio, De Amico)

 
Como muchos sabrán, dije que no escribiría por un tiempo, a pesar de tener bastantes escritos guardados. Sin embargo, en vista de acontecimientos recientes debo romper dichas palabras, las cuales dentro de poco tiempo dejarán de importar.

No es desconocido mi desdén hacia todo tipo de descontrol o des-apropiación de la persona debido a algún estupefaciente (a pesar de que me has visto preso de estados de des-apropiación, mas siempre me has visto en dicho estado en la penuria de mi sensación), pero, a su vez, es conocido mi deseo de encontrar mecanismos alternos de actividad y experiencia cognoscitiva desveladora, mas, siempre en vistas de un proceso, de una responsable actitud ante lo vivido, ante la vida, y con propósitos claros. Pues considero que es la única forma de dejarse llevar en la vida y sentirla en su máxima expresión, sólo siendo concientes de nosotros mismos y lo que somos podemos decir que disfrutamos nuestra vida, la Vida. Pero no te hablaré aquí sobre estas cosas, ya lo haré en otro momento, en otro texto (“Sobre la imposibilidad del scito te ipsum” y en “Del responder”). Lo que me demanda esta obra es la necesaria clarificación de un cambio dado por un proceso, largo proceso de reflexión y actividad que a lo largo de mi trayecto me tiene aquí.

Tras experiencias pasadas y caminos descritos (algunos vividos contigo, amigo, otros vividos por mi cuenta), mundos construidos y derrumbados, llevados al límite de su existencia y consumidos por su misma fuerza creadora, he aprendido más de alguna cosa. Esta continua creación de un mundo y conclusión del mismo, llevada a cabo sistemáticamente en el devenir de la conciencia pensante, me lleva a relatarte mi vivencia en tímida complicidad.

En la degustación del Bong descubrí la alteración del mundo que me prefiguraba, que me redefinía y, me ha mostrado como en un respirar de la realidad externa cómo el mundo puede ser trastocado con tremenda maleabilidad y en el resonar de un corazón agitado se marcan los tiempos de la realidad latente, presente, retumbando, expandiéndose y comprimiéndose, todo en un instante respirado. La agitación, la energía sintiente de este cuerpo sacado de lugar, de lo común, reflejada en un instante de descolocamiento e inseguridad es disipada en la compañía de estudiosos de la materia, en la compañía de la seguridad otorgada sólo por la entrega a los demás, la confianza.
No sentir, la conciencia del momento, el tedio del tiempo y su lento fluctuar, permitía la inseguridad de lo realizado en una nube que muestra todo y de todos lados, donde las personas se mezclan en completa armonía y donde la máxima estoica, pilar fundamental de dicha filosofía, se muestra, real y comprensible, donde yo-tú-él son la misma cosa experimental, vivencial y cognoscitiva que aprehende lo develado del mundo velado para el instinto no pensante, no viviente. Es así como en el desconcierto del momento, una acción realizada y acabada perfectamente, interrumpe siendo y sintiéndose presente en un momento en el cual se realiza otra acción, tal vez, ya acabada, otorgando con ello el desconcierto y la ilusión de lo realizado, donde sueño y vigilia pierden sentido, pues todo es lo mismo, todo se mezcla. Así en esta obligada conciencia de los sentidos, racionales y sensuales, estoy regalado a mi aprehensión, en donde todo está mezclado, y pensar-sentir son la estructura inseparable del acto de la vida, la armonía que la estructuración de la cultura actual se fuerza a golpes de estupefacientes concientes (para la conciencia) en separar. Donde los colores destacan en la maravillosa atención concentrada que con suerte y algo de esfuerzo nos cuesta concebir en un mundo que relega la sensualidad de nuestros cuerpos, donde los sonidos golpean la realidad impregnándola de tal modo que se llena en mi interior de dicha realidad. No te imaginas, amigo, como se siente el tocar un instrumento sintiendo realmente lo que haces, la textura del diapasón, el olor de la madera, de las cuerdas, de la resina, el color dibujado en el alma, los perfumes desprendidos de sus movimientos, no importa si al principio no hay finura, ésta llega en la entrega de la emoción. Cada cosa, cada acto, toda realidad adquiere un matiz nuevo, adquiere el matiz de la conciencia, más todo esto acontece a tal velocidad que todo lo que logras hacer es maravillarte ante lo vivido, ante lo sentido en la unión de tí contigo, donde el mundo, en su realidad interna, se muestra como lo que es, esto es, como aquello que no es ajeno a nosotros, pues, en la medida que me comunico con un objeto fuera de mi, ese objeto se comunica conmigo y en ese instante casi efímero (y efímero en lo absoluto para los intereses mecanicistas de la sociedad consumidora y buscadora de La seguridad de hoy en día) la comunión entre el objeto y yo, nos hace apropiarnos el uno del otro, por ello aquel objeto me pertenece, pero no más de lo que yo mismo le pertenezco. En la actualidad, apenas, lamentablemente, por un lado, logramos sentir dicha apropiación mutua con otros pares, sin embargo, sólo las menos de las veces; rescatablemente por otro, no hemos perdido aquella capacidad (no la podemos perder, pues es natural en nosotros mismos, más la podemos dejar tan en el olvido que nos conduzca a sentir la carga, el peso de nuestra existencia en donde su sentido se vuelve una carga, producto de la desnaturalización).

Al recibir tal impacto de sensaciones y conciencia, todo se vuelve caos, por ello la confusión, en el desorden del no poder centrar la actividad realizada, en el perderse uno mismo. Pero este perderse, no quiere decir des-apropiarse, sino que este desorden es el resultado de una conciencia desacostumbrada a posibilidades naturales de los hechos. Estamos desarraigados en una realidad ajena y enajenante, apresante, que desea imponerse y romper la unidad del ser. Y es en este caos donde comienza a ordenarse todo nuevamente, el caos es la necesidad de la reconstrucción de un mundo olvidado, dejado de lado por cosas que en algún momento, enajenados por las masas, hemos considerado más relevantes. Sin duda, amigo, a veces nos olvidamos de nosotros, y creemos que ciertas *cosas* o *situaciones* son más importantes que nosotros. No cometamos ese error, y seamos siempre los unos con nosotros la ocupación máxima en la unidad del ser.

Tengo tantas cosas que contarte amigo, sólo deseo estar nuevamente junto a ti y relatarnos nuestras aventuras.

Estoy llevando a cabo la aventura que me he propuesto, bien sabes mi visión de la vida, bien puedes comprender que la llevo a cabo. Pero sigo aquellas palabras que con justo derecho me has reclamado. Llegaré tan lejos en la experimentación de diversas cosas, rompiendo los límites autoimpuestos y llegando al extremo de sus experimentaciones, para luego recoger lo aprendido en el único enriquecimiento que podemos tener en la vida, la dicha de nuestra misma persona. Pero no temas, como sé que temiste al decirme aquellas palabras, conozco los riesgos y procuraré llegar tan lejos sin perder el horizonte, comprendo tu temor, y lo acepto. Pero también sabes que no temo echar un vistazo en los abismos del mundo y mirarlos por mucho tiempo, corriendo el riesgo de luego encontrarlos dentro de mí. Todo es experiencia, esa es mi máxima que me lleva al autoconocimiento, lo único que hay que tener presente es el ser sincero con uno mismo, y continuar, siempre continuar.

Es por eso que en este manifiesto te comunico, no todo, debido a la impersonalidad, y bien sabes que detesto estos medios impersonales que debilitan las relaciones naturales (racional-sensual, lamento no tener una palabra para designar a ambas unidades del ser como lo que son: una unidad. Pues al presentarlas así pareciera que son cosas distintas pero, en realidad, son la misma cosa, una sola unidad, un solo sentir) y que me dicen tan poco de ti. Sin embargo, te doy cuenta de mi pequeña aventura, de este evento que marca el cambio y culminación de tantos sucesos extraordinarios de los cuales he sido protagonista este año, ya a tu lado, ya por mi cuenta, un año de redescubrimiento, de autoencuentro y quiero que lo sepas, quiero hacerte parte de ello, amigo.

1 comentario:

Si no esperas lo inesperado no lo reconocerás cuando llegue.
¿En qué se parece un murciélago a un escritorio?

Vuelve otra vez y tómame,

amada sensación retorna y tómame-

cuando la memoria del cuerpo se despierta,

y un antiguo deseo atraviesa la sangre;

cuando los labios y la piel recuerdan,

cuando las manos sienten que aún te tocan.


Vuelve otra vez y tómame en la noche,

cuando los labios y la piel recuerdan...
Kavafis.