El Otoño trae consigo mucho más que las lágrimas de los árboles, trae la dulzura del silvante canto que calma la tragedia inevitable de lo reciente. Un viento cálido, abrigador, viento del Oeste con aromas de otros lugares y sueños compartidos. Es imposible no conmoverse con el movimiento danzante que mece los girones de lo agobiante.
¿Cuánto crees tolerar aquellas hojas ya secas? Ciertamente, ya no puedes hacer mucho por ellas, están secas, muertas o muriendo. Pero aquella tarea de sostener pedazos descompuestos, cadáveres exquisitos y amargos, en algún momento ha de finalizar. Un viento cálido del Oeste trae consigo mucho más que la novedad de puertos distantes, trae consigo el chillido escuchado por todos, son vientos de cambios.
Pronto puedes contemplar aquellas escamas de piel y recuerdos crujientes en el suelo, listas para agradar a corazones aplastantes, listas para contentar (contener) a algún observador pasajero. Incluso se presentan con la ternura de la gracia, de la diversión, es la alegria al sonar de aquellas pieles muertas.
El nuevo sol, visto desde los cantos del Oeste, susurra un porvenir desconocido, inseguro, como todas las cosas. Pero ya no hay miedos ni temores, las hojas muertas ya han caido. Se sacude el árbol llorón y ya sin hojas, comienza lentamente a producir las siguientes siempre gracias a las ya caidas, ellas colaboraron en su tiempo, ahora una nueva generación se avecina.
ya q habia dixo q amo el otoño. Las hojas que caen y creujen, el viendo, los dias grises... so romantic !
ResponderEliminar