6 sept 2010

Aquellas ternuras que solían hacerme compañía me han confundido con un desconocido. No las culpo, ni yo me reconozco. Han desviado su mirada y su fluyente calor húmedo con el que solían acariciarme. Nunca más.

¿Cuántas noches no conjuré sus presencias y ellas acudieron salvadoras en mi desdén, en mi dejo de mí? Los espíritus libres detestan toda autoflagelación, pero no la pueden evitar y terminan azotándose con un profundo desprecio. Pero esto no es solo propio de ellos.

No se vayan.

Toda seguridad se aparta de la luz de mi mirar. De pronto me transformo en daltónico, ¿Por qué todo parece tan distinto?

Aquí y ahora, ya no hay gozo en los perfumes que me ofreces, o tal vez si; la verdad, no lo sé.

¿Dónde estás compañera de mi viaje, tu, el timonel de mis sueños que en la peor de las tormentas sabes dirigir esta embarcación por los crueles mares que a nadie perdonan?

Vuelve, para que pueda dar carcajadas al medio día, para que pueda reír a la media noche. Vuelve, vuelve con la esperanza del encuentro, con la promesa de que todo estará bien, con tus risas y tus mañas, con tus anhelos y vicisitudes, vuelve.

De pronto el caminar por las mismas calles parece una alucinación. Todo se alarga, todo se retuerce. Pronto ya se olvida por donde se camina, pronto se olvida dónde y cómo debieran de ser las calles, pronto se olvida el destino. Pronto deja de importar.

A veces es bueno sentir frío, para calmar el calor de la sangre que trae el recuerdo de las memorias tatuadas, para engañar al alma, para decirle piensa en esto y concéntrate, a veces es bueno solo para sentir algo.

Cuando dejes de creer no ignores que al hacerlo, solo has dejado de creer en ti. Solo estás triste.

Ustedes dos me han abandonado pero volverán. Porque el sabio tiene razón y sigo de pie.

Porque la fugacidad de esta luz, vida humana, reclama el goce de nuevas fragancias, reclama el calor de otras llamas. Reclama pasión y emoción.

Porque somos hoy y mañana extinta quedará nuestra luz y de qué habrá servido tanta presunción.

Qué importa lo que digan los demás, que importa lo que piensen al mirar, éste es el momento, no hay más, regalémonos a lo entregado mientras dure, mientras podamos.

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Si no esperas lo inesperado no lo reconocerás cuando llegue.
¿En qué se parece un murciélago a un escritorio?

Vuelve otra vez y tómame,

amada sensación retorna y tómame-

cuando la memoria del cuerpo se despierta,

y un antiguo deseo atraviesa la sangre;

cuando los labios y la piel recuerdan,

cuando las manos sienten que aún te tocan.


Vuelve otra vez y tómame en la noche,

cuando los labios y la piel recuerdan...
Kavafis.