Sin arrepentimientos...
Primera parte
He sido concebido perfecto, hermoso. Sin embargo, hay ciertas cosas que se han formado en mí, que son parte de mí y, que sin embargo, hubiera preferido haberlas abortado en su plena gestación. Ahora, aquellos hijos nefastos, me castigan con el dolor que sólo puede otorgar aquello no deseado y sin saberlo me he convertido en su gozoso objeto de placer.
Ya no aguantaba más.
Y un brujo errante me vió en mi dolor, y, adivinándolo, o sabiéndolo de alguna manera, me tomó. Me llevó a un lugar desconocido por mí, cogió unas hiervas y me dijo: "ponlo o muérdela -mucho mejor- en tu herida, calmará tu dolor". Dicho esto, siguió su camino y por un segundo me pareció que él sabía a dónde iba.
Si no esperas lo inesperado no lo reconocerás cuando llegue.
¿En qué se parece un murciélago a un escritorio?
Vuelve otra vez y tómame,
amada sensación retorna y tómame-
cuando la memoria del cuerpo se despierta,
y un antiguo deseo atraviesa la sangre;
cuando los labios y la piel recuerdan,
cuando las manos sienten que aún te tocan.
Vuelve otra vez y tómame en la noche,
cuando los labios y la piel recuerdan...
Kavafis.
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